Mural por Mariano Ferreyra a 10 años de su asesinato

Mural por Mariano Ferreyra a 10 años de su asesinato

El pasado martes 20 de octubre, militantes y amigos del Partido Obrero, realizaron un mural en memoria de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero que en el año 2010 fuera asesinado de un tiro en el pecho por un grupo de afiliados a la Unión Ferroviaria en una manifestación de trabajadores tercerizados en la que se exigía el pase a la planta permanente en la Línea Roca.

El mural fue dibujado sobre la tradicional pared de calle General López, entre Olessio y Bolivar, junto al de Santiago Maldonado y Rosalía Jara, también hechos por militantes y amigos del PO.

Se cumplen 10 años del asesinato de Mariano Ferreyra y las graves heridas a Elsa Rodríguez, compañera del Polo Obrero, y a otros compañeros, a manos de la patota organizada por la burocracia sindical del ex secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza. Desde un primer momento el crimen de Mariano sacudió al país: el mismo 20 de octubre de 2010 se produjo una concentración y movilización masiva en Corrientes y Callao, que luego se dirigió a la estación Constitución. Un día después, 60.000 personas coparon Plaza de Mayo, con paros en varios gremios, por el reclamo de justicia. La campaña por justicia no solamente movilizó al movimiento obrero y popular de todo el país, sino que ganó el apoyo de artistas reconocidos nacional e internacionalmente. Fue esta intensa movilización popular, unida a la batalla política dada por el Partido Obrero y los compañeros de Mariano Ferreyra, la que logró arrancar el juicio y las condenas a los responsables.

Hay que recordar que la primera actitud del gobierno de Cristina Kirchner, frente al hecho, fue montar todo tipo de ataques contra el Partido Obrero, al tiempo que sostenía a Pedraza. La expresión más cabal de esta tendencia fue la orden de prisión contra Jorge Hospital, Omar Merino, Miguel Morales y Eduardo Belliboni, por el corte de vías de diciembre de 2010 por el pase a planta de los ferroviarios precarizados, causa por la cual se movilizaba Mariano Ferreyra en el corte del 20 de octubre. Se llegó al extremo de encarcelar a los compañeros de Mariano mientras seguían libres sus asesinos. Incluso tres meses después del asesinato, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y su ladera Noemí Rial todavía conspiraban con Pedraza contra lo tercerizados ferroviarios, en conversaciones que fueron grabadas e integraron luego la causa judicial.

Como resultado de la lucha democrática colosal que siguió a este crimen contra la clase obrera, miles de tercerizados pasaron a planta en los ferrocarriles. Pedraza murió cumpliendo la condena, si bien domiciliaria, en la última etapa.

 

La lucha y las condenas

Fue este movimiento popular el que logró arrancar el juicio y las condenas. En una Argentina donde los responsables políticos del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán no han sido juzgados e incluso integran el gobierno –como el caso de Felipe Solá y Aníbal Fernández; donde Sobisch sigue impune en la causa por el asesinato de Fuentealba; o Ibarra en la masacre de Cromagnon; o donde, más recientemente, ni Bullrich ni la Gendarmería fueron juzgados por su responsabilidad en el asesinato de Santiago Maldonado; el movimiento de lucha por justicia por Mariano Ferreyra logró, no solamente llevar al banquillo de los acusados a Favale y compañía, sino al mismo Pedraza.

La lucha política y la movilización por justicia mostraron la trama criminal que condujo al armado de una patota integrada, incluso, por barrabravas de Defensa y Justicia, con al menos cuatro tiradores, para “escarmentar” a los precarizados tirando a matar. Una trama criminal que arrancaba con un fraude laboral, para superexplotar a los tercerizados. Este negociado tenía tres patas: la Secretaría de Transporte y Ministerio de Trabajo, que giraban los subsidios; el sindicato, que organizaba cooperativas truchas para lucrar a costa de los precarizados y los empresarios de Ugofe, protagonistas del vaciamiento ferroviario que luego llevó a la masacre de Once. El reclamo de los tercerizados por el pase a planta golpeaba este entramado iniciado en los ’90 con la privatización menemista, apoyada por Unión Ferroviaria. La continuidad de este entramado durante el gobierno kirchnerista no fue un resabio de la década infame: un año antes del crimen de Mariano, Cristina se calzaba la gorrita de la UF destacando que el de Pedraza era “el sindicalismo que construye”. En oposición al que lucha, agregamos nosotros.

La sentencia del juicio, sin embargo, fue quirúrgica. Apuntó a cortar toda investigación de las responsabilidades políticas. Negando la tesis del plan criminal, postuló que Pedraza no tenía el objetivo de matar. Con la misma línea, redujo sensiblemente las penas de los policías y absolvió al subcomisario Garay, que permitió el retiro impune de la patota del lugar.

El objetivo de este enfoque de la sentencia -y por lo mismo, el motivo de que la rechazáramos y apeláramos- fue cortar de cuajo la investigación de la cadena de responsabilidades, para no involucrar a los empresarios ni funcionarios políticos que, por un lado, fueron los artífices del fraude contra los trabajadores, y, por otro (en el caso de Aníbal Fernández), tuvieron la responsabilidad política de la liberación policial de la zona para que actuara la patota.

 

Documental: Mariano Ferreyra 10 años 

Además el Partido Obrero presentó el documental “Mariano Ferreyra 10 años/Viva tu lucha obrera y socialista” realización de compañeros y compañeras de Prensa Obrera y el Ojo Obrero, el cual recoge una serie de testimonios de compañeros y distintos protagonistas de la lucha por la condena a los responsables del asesinato de Mariano.

 

 

Fuente: Partido Obrero

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