“Oíd el ruido de rotas cadenas”

“Oíd el ruido de rotas cadenas”

La esclavitud en nuestro país, como una inmensa mayoría ya sabe, fue abolida en la Asamblea del año 1813, al menos, éso es lo que dicen los libros de historia, lo que figura en los papeles. Lo cierto es que en este castigado norte santafesino, la realidad es otra, y así lo demuestran los señores feudales del lugar, empresarios devenidos en millonarios a costa del sacrificio de la clase trabajadora, de los obreros, que son los que mueven los engranajes de la economía.

 

Lo que sucede por estos días es que, los explotados, los vilipendiados trabajadores de la algodonera Avellaneda, propiedad de los Vicentin, se cansaron del uso y abuso que hace la empresa sobre ellos, con un sueldo de hambre y miseria, muy por debajo de la canasta básica, sin poder llevar un plato de comida a su casa, dijeron basta. Después de seis intentos de conciliación con referentes del Ministerio de Trabajo y sin que nunca hallan aparecido los directores ejecutivos de la firma, demostrando un desprecio total y absoluto por sus trabajadores, éstos han decidido seguir en pie de lucha por el reclamo de un salario digno y un futuro para sus hijos.

 

En el día de ayer, después del fracaso de la última audiencia de conciliación con la patronal, decidieron en horas de la tarde salir a manifestarse frente a las oficinas de la empresa. A ellos se les sumaron en solidaridad, los trabajadores aceiteros y los del gremio de camioneros de Reconquista. La manifestación siguió con una nutrida caravana de bicicletas, motos y autos, por alrededor de la plaza de Avellaneda, para luego dirigirse hacia Reconquista por el camino viejo, con un fervoroso ruidazo de bocinas a su paso.

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